El aceite de pescado es la principal fuente de ácidos grasos omega 3 de cadena larga, como por ejemplo el ácido docosahexaenoico (DHA), que es un componente estructural clave de las membranas celulares del cerebro. En Europa, autoridades sanitarias de la Comisión Europea han argumentado a favor de las propiedades saludables del DHA pues: “Contribuye al desarrollo normal del cerebro fetal y de los bebés alimentados con leche materna y también favorece el desarrollo normal de la visión en el feto y en el lactante”.
Usando muestras de sangre de más de 2 mil mujeres, a las 20 semanas del embarazo, y del cordón umbilical de sus hijos al nacimiento, los investigadores han analizado el efecto de la ingesta materna de pescado durante la gestación, como fuente de ácidos grasos omega 3 y omega 6, y su efecto tras la transferencia placentaria sobre el desarrollo fetal.